Matriz de riesgo laboral: qué es, para qué sirve y cómo se hace

La matriz de riesgo laboral es una de las herramientas más nombradas —y más malentendidas— dentro de la gestión de Seguridad e Higiene. Muchas empresas saben que «tienen que tener una», pero no siempre entienden para qué sirve realmente ni cómo se construye. Acá lo explicamos en términos simples.

Qué es la matriz de riesgo laboral

Es un documento técnico que identifica, en cada puesto o tarea de la empresa, qué riesgos laborales existen (físicos, químicos, ergonómicos, mecánicos, psicosociales, entre otros), con qué probabilidad pueden ocurrir y qué tan graves serían sus consecuencias. El resultado es una calificación de cada riesgo, que permite ordenar por prioridad qué corregir primero.

No es un trámite: es una foto real de los riesgos de tu operación, hecha por alguien que conoce tanto la tarea como la normativa aplicable.

Para qué sirve

  • Es la base para diseñar el Programa de Seguridad e Higiene de la empresa, porque marca qué capacitaciones, protocolos y controles son realmente necesarios (no genéricos).
  • Ordena las prioridades de inversión en prevención: primero lo que más probabilidad y gravedad tiene.
  • Es un respaldo documental frente a una inspección de la SRT, el Ministerio de Trabajo o el GCBA.
  • Reduce accidentes reales, porque obliga a mirar la operación puesto por puesto, no en abstracto.

Cómo se elabora, paso a paso

  • Relevamiento en campo. Un técnico o licenciado en Seguridad e Higiene recorre la empresa, observa las tareas y conversa con los trabajadores sobre cómo se hacen realmente.
  • Identificación de peligros. Se listan los peligros presentes en cada puesto: ruido, manipulación de cargas, trabajo en altura, exposición a sustancias químicas, posturas forzadas, etc.
  • Evaluación de probabilidad y consecuencia, siguiendo criterios técnicos estandarizados.
  • Cálculo del nivel de riesgo (bajo, medio, alto, crítico) para cada situación relevada.
  • Plan de acción: medidas de control para cada riesgo relevante, priorizando los de nivel más alto.
  • Actualización periódica: se revisa al menos una vez al año, y siempre que haya un cambio relevante en la operación.

¿Cada cuánto hay que actualizarla?

No hay un plazo único fijado por ley para todas las actividades, pero la buena práctica —y lo que suelen pedir organismos de control— es revisarla al menos una vez al año, y siempre que haya un cambio relevante en la operación.

Si tu empresa todavía no tiene una matriz de riesgo actualizada, en Consultora DELUCA la elaboramos con relevamiento presencial y ajustada a tu actividad.

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